sábado, 28 de marzo de 2009

Consecuencias inevitables

Finalizó otro paro agropecuario, el séptimo contra la política agropecuaria del actual gobierno. Un número que habla por sí solo, el conflicto parece no tener fin. Campo y gobierno están cada vez más enfrentados.
En este nuevo paro, se oyeron nuevas voces. Intendentes y fabricantes de maquinaria agrícola se incorporaron a la lucha, participando activamente para buscar una solución al conflicto como parte interesada y afectada. Cuando se afecta al campo, se afecta al interior del país porque están íntimamente relacionados, es inevitable. Hoy las redes de producción y comercialización son muy complejas e interrelacionadas, y no se puede afectar a un sector sin tener consecuencias inmediatas en otro.
Otra consecuencia de la situación actual del campo argentino es el retroceso en cantidad de toneladas de granos de la cosecha 08/09, la menor cantidad de carne exportada, la menor producción de leche y no solo por efecto de la inclemencia climática, sino también por la menor tecnológica aplicada y por el desánimo a la hora de emprender o invertir.
Cada vez hay menos para repartir, hay que entender que la actividad agropecuaria es una actividad de producción primaria, de generación de auténtica riqueza y que necesita reglas de juego claras y de largo plazo. Es el motor que mueve toda la industria agroalimentaria. El efecto de tanta incertidumbre, intervención y pelea es “desensillar hasta que aclare”, nadie compra, nadie gasta más de lo necesario y la torta se achica, perjudicando a todo el país.

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