Nuevas discusiones recuerdan viejos problemas, parece que no aprendimos y seguimos tropezando con la misma piedra.
Los problemas no resueltos que agobian a la producción agropecuaria no encuentran solución en su dirigencia. Las amenazas cruzadas y las peleas de cotillón que adornan miles de páginas crean más incertidumbre y nada parece corregirse.
Deberíamos abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor, la realidad visible es que tenemos menos vacas, menos leche, menos maíz, menos trigo, menos...esperanzas. Salir hoy al campo es encontrarse con una marea verde de soja que se extiende mas allá de lo que los ojos pueden ver.
La soja se ha convertido en el refugio de los productores y esto es por necesidad no por capricho. El grano que produce "el yuyo soja" se ha convertido en capital de trabajo y en moneda de cambio para cubrirse de arrendamientos pactados en soja, de insumos a pagar en canje por soja y de la falta de financiamiento externo.
Estamos en el momento de planificar actividades y me pregunto cómo haremos para presupuestar y poder tomar decisiones correctas. En estos escenarios de altísima incertidumbre, de improvisación al andar, se planifica por "corazonadas", por intuición, porque "así debe ser", porque debemos continuar "a pesar de". Seguimos elaborando presupuestos y planificando actividades por que es mejor contar con estas herramientas de decisión aunque sea imposible redactarlos con certeza. Saber elegir el camino a recorrer es importante, pero más importante es la manera de andarlo y ahí está el secreto, en hacer lo que uno mejor sabe y puede, de la mejor manera. Continuamos porque trabajar y producir son hábitos y no cambian.
No se necesitan culpables, se necesitan soluciones.
viernes, 27 de febrero de 2009
lunes, 23 de febrero de 2009
Concepciones diferentes
En Argentina, cuando hablamos de “campo”, hablamos de un sector de la economía nacional que se dedica a la producción agropecuaria.
El concepto "campo" agrupa gente con identidad y pertenencia a la tierra y se relaciona indiscutiblemente con el “interior” del país.
Ser gente de "campo" no implica la tenencia de la tierra debido a las nuevas formas organizativas y asociativas entre propietarios de la tierra, contratistas y profesionales.
Estas nuevas formas de organización permitieron integrar procesos, mejorar la productividad y aumentar la rentabilidad de los sistemas productivos, a su vez ampliaron el concepto de “campo”, que ya no solo incluye a productores agropecuarios, sino también, a profesionales, proveedores de servicios, de insumos y a una vasta red de actores que giran alrededor de la producción agropecuaria o agroindustrial.
Podríamos ir más allá y decir que el “campo” hoy está representando al interior del país que vive de la producción agropecuaria. Es fácil entender porque el “interior” defiende tanto al “campo”.
El gobierno parece entenderlo de otra manera, habla de sectores de la economía nacional que defienden intereses particulares, lo ve de una forma simplificada.
Aunque estemos en veredas opuestas y no compartamos la misma idea de “campo” que el gobierno, debemos respetar reglas de convivencia y llegar a un diálogo libres de prejuicios, ideologías y personalismos.
El problema a solucionar requiere de madurez por estar agravado por una crisis internacional sin precedentes y un oscuro escenario económico para la sociedad en conjunto.
El concepto "campo" agrupa gente con identidad y pertenencia a la tierra y se relaciona indiscutiblemente con el “interior” del país.
Ser gente de "campo" no implica la tenencia de la tierra debido a las nuevas formas organizativas y asociativas entre propietarios de la tierra, contratistas y profesionales.
Estas nuevas formas de organización permitieron integrar procesos, mejorar la productividad y aumentar la rentabilidad de los sistemas productivos, a su vez ampliaron el concepto de “campo”, que ya no solo incluye a productores agropecuarios, sino también, a profesionales, proveedores de servicios, de insumos y a una vasta red de actores que giran alrededor de la producción agropecuaria o agroindustrial.
Podríamos ir más allá y decir que el “campo” hoy está representando al interior del país que vive de la producción agropecuaria. Es fácil entender porque el “interior” defiende tanto al “campo”.
El gobierno parece entenderlo de otra manera, habla de sectores de la economía nacional que defienden intereses particulares, lo ve de una forma simplificada.
Aunque estemos en veredas opuestas y no compartamos la misma idea de “campo” que el gobierno, debemos respetar reglas de convivencia y llegar a un diálogo libres de prejuicios, ideologías y personalismos.
El problema a solucionar requiere de madurez por estar agravado por una crisis internacional sin precedentes y un oscuro escenario económico para la sociedad en conjunto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)