A medida que avanza la cosecha de soja las estimaciones de rendimiento a nivel nacional se deprimen, ya no se habla ni siquiera de 40 mill de tn. sino de 37-38 mill de tn. por efecto de la sequía. La soja, que desde hace un tiempo sirvió para compensar las pérdidas de las otras actividades tradicionales, a estos rindes promedio dejó de serlo.
En la zona cercana a San Francisco, los rendimientos de soja son muy dispares, desde lotes que sorprenden con más de 45 qq./ha. Hasta aquellos que no llegan a los 10 qq./ha., hay quienes ni se dieron cuenta de la sequía que asoló los campos de gran parte del país. La soja de segunda también promete, aunque durante la segunda quincena de marzo el calor y la sequía la perjudicó. Tal vez se haya afectado el llenado de grano, pero aún se siguen esperando buen rendimiento.
El fantasma de la sequía sigue rondando. Para esta campaña triguera se espera un escenario de lluvias débiles hasta la primavera. La reposición de humedad del suelo esperando la próxima siembra fue insuficiente, habrá que esperar nuevas lluvias que repongan el perfil de humedad del suelo.
Otro tema que preocupa es la importante disminución en el uso de fertilizantes en la última campaña triguera. El trigo es un cultivo que necesita un adecuado abastecimiento de nitrógeno. Es importante analizar la relación entre el costo y el beneficio a la hora de aplicar, el impacto económico del uso de fertilizantes es importante, pero su efecto positivo en el rendimiento final del cultivo es innegable.
lunes, 6 de abril de 2009
sábado, 28 de marzo de 2009
Consecuencias inevitables
Finalizó otro paro agropecuario, el séptimo contra la política agropecuaria del actual gobierno. Un número que habla por sí solo, el conflicto parece no tener fin. Campo y gobierno están cada vez más enfrentados.
En este nuevo paro, se oyeron nuevas voces. Intendentes y fabricantes de maquinaria agrícola se incorporaron a la lucha, participando activamente para buscar una solución al conflicto como parte interesada y afectada. Cuando se afecta al campo, se afecta al interior del país porque están íntimamente relacionados, es inevitable. Hoy las redes de producción y comercialización son muy complejas e interrelacionadas, y no se puede afectar a un sector sin tener consecuencias inmediatas en otro.
Otra consecuencia de la situación actual del campo argentino es el retroceso en cantidad de toneladas de granos de la cosecha 08/09, la menor cantidad de carne exportada, la menor producción de leche y no solo por efecto de la inclemencia climática, sino también por la menor tecnológica aplicada y por el desánimo a la hora de emprender o invertir.
Cada vez hay menos para repartir, hay que entender que la actividad agropecuaria es una actividad de producción primaria, de generación de auténtica riqueza y que necesita reglas de juego claras y de largo plazo. Es el motor que mueve toda la industria agroalimentaria. El efecto de tanta incertidumbre, intervención y pelea es “desensillar hasta que aclare”, nadie compra, nadie gasta más de lo necesario y la torta se achica, perjudicando a todo el país.
En este nuevo paro, se oyeron nuevas voces. Intendentes y fabricantes de maquinaria agrícola se incorporaron a la lucha, participando activamente para buscar una solución al conflicto como parte interesada y afectada. Cuando se afecta al campo, se afecta al interior del país porque están íntimamente relacionados, es inevitable. Hoy las redes de producción y comercialización son muy complejas e interrelacionadas, y no se puede afectar a un sector sin tener consecuencias inmediatas en otro.
Otra consecuencia de la situación actual del campo argentino es el retroceso en cantidad de toneladas de granos de la cosecha 08/09, la menor cantidad de carne exportada, la menor producción de leche y no solo por efecto de la inclemencia climática, sino también por la menor tecnológica aplicada y por el desánimo a la hora de emprender o invertir.
Cada vez hay menos para repartir, hay que entender que la actividad agropecuaria es una actividad de producción primaria, de generación de auténtica riqueza y que necesita reglas de juego claras y de largo plazo. Es el motor que mueve toda la industria agroalimentaria. El efecto de tanta incertidumbre, intervención y pelea es “desensillar hasta que aclare”, nadie compra, nadie gasta más de lo necesario y la torta se achica, perjudicando a todo el país.
sábado, 21 de marzo de 2009
Con los dientes apretados
La ruta es el escenario de la gran batalla que debió librarse en el congreso. La lucha es por las retenciones, de las que el gobierno se niega a hablar.
Estaba a la vista que una discusión cargada de ideología y con posiciones dogmáticas era inconducente. A esta película ya la vimos.
El escenario de hoy es más peligroso que el del año pasado, está potenciado por el hartazgo y la sequía. Sin duda seguirá siendo inflamado por el discurso oficial. La tormenta está en ciernes y ni el más avezado pronosticador puede decir que va a pasar.
Veo un largo conflicto camino a las próximas elecciones. Los más moderados, esperarán a votar y cambiar esta realidad en las urnas, otros, los más combativos (o desesperados), elegirán la lucha en las rutas. A mi parecer sería prudente estar alerta y participar activamente en los próximos comicios, apuntando a cambiar la realidad de una manera civilizada.
Cuando deberíamos estar pensando en como mejorar nuestra producción, solo estamos preocupados por como salir de este pantano que nos deja la escasa rentabilidad y la sequía que vivimos. Comenzamos la cosecha del maíz y la de la soja de primera, ambas con rendimientos que se ubican por debajo de sus costos. Estamos esperando que la soja de segunda salve la situación. La ganadería sigue esperando el salvavidas oficial.
Que el congreso haya tratado el tema de retenciones, aunque sin quórum, es un hecho significativo. Estamos a tiempo para cambiar la opinión de algún legislador que nos dé apoyo o se preste a discutir el tema. No perdamos las esperanzas. Aunque sigamos alerta, con los dientes apretados.
Estaba a la vista que una discusión cargada de ideología y con posiciones dogmáticas era inconducente. A esta película ya la vimos.
El escenario de hoy es más peligroso que el del año pasado, está potenciado por el hartazgo y la sequía. Sin duda seguirá siendo inflamado por el discurso oficial. La tormenta está en ciernes y ni el más avezado pronosticador puede decir que va a pasar.
Veo un largo conflicto camino a las próximas elecciones. Los más moderados, esperarán a votar y cambiar esta realidad en las urnas, otros, los más combativos (o desesperados), elegirán la lucha en las rutas. A mi parecer sería prudente estar alerta y participar activamente en los próximos comicios, apuntando a cambiar la realidad de una manera civilizada.
Cuando deberíamos estar pensando en como mejorar nuestra producción, solo estamos preocupados por como salir de este pantano que nos deja la escasa rentabilidad y la sequía que vivimos. Comenzamos la cosecha del maíz y la de la soja de primera, ambas con rendimientos que se ubican por debajo de sus costos. Estamos esperando que la soja de segunda salve la situación. La ganadería sigue esperando el salvavidas oficial.
Que el congreso haya tratado el tema de retenciones, aunque sin quórum, es un hecho significativo. Estamos a tiempo para cambiar la opinión de algún legislador que nos dé apoyo o se preste a discutir el tema. No perdamos las esperanzas. Aunque sigamos alerta, con los dientes apretados.
sábado, 14 de marzo de 2009
Cuestión de oportunidades
Se estima que la producción de granos ha declinado un 50 % para trigo o maíz, un 10 % para soja, se exporta menos carne y menos leche. La realidad es evidente, algo no funciona y debe cambiar. El campo sufre, el gobierno recauda menos, en suma nos perjudicamos todos.
El “campo” fijó su posición mediante un documento que propone aportes para una nueva política agropecuaria. Le dio una nueva oportunidad al gobierno de replantear la política del sector. Estas propuestas se presentaron en Córdoba, a un año de la creación de la Comisión de Enlace y del inicio del interminable conflicto con el gobierno.
Nadie puede predecir que pasará con estas propuestas del campo, pero el gobierno puede amigarse con “el campo” y esta es una oportunidad. En realidad, el gobierno puede y “debe” reconciliarse con el campo, porque este es el sector productivo de mayor capacidad de respuesta ante estímulos y su cadena de valor genera muchos puestos de trabajo.
Por otro lado, ya estamos planificando la siembra de trigo y las condiciones no son demasiado favorables. Los precios de la producción están gravemente influenciados por las continuas intervenciones al mercado. La doble imposición de cupos y derechos de exportación solo ha logrado que el productor cobre precios no compensatorios por el trigo y esto pone en duda la nueva siembra. Esta política de precios le ha costado mucho dinero al productor.
Aunque las condiciones actuales no son favorables y reina la desconfianza hacia el gobierno, algunos vamos a seguir apostando al campo porque creemos en un posible futuro mejor, sabemos que los alimentos que producimos son necesarios y somos conscientes de nuestra función social, más allá de la política y del mercado. Esa riesgosa actitud positiva es la que nos permitió sobrevivir, crecer y enfrentar esta aventura de ser productor agropecuario en la República Argentina. No perdamos otra oportunidad.
El “campo” fijó su posición mediante un documento que propone aportes para una nueva política agropecuaria. Le dio una nueva oportunidad al gobierno de replantear la política del sector. Estas propuestas se presentaron en Córdoba, a un año de la creación de la Comisión de Enlace y del inicio del interminable conflicto con el gobierno.
Nadie puede predecir que pasará con estas propuestas del campo, pero el gobierno puede amigarse con “el campo” y esta es una oportunidad. En realidad, el gobierno puede y “debe” reconciliarse con el campo, porque este es el sector productivo de mayor capacidad de respuesta ante estímulos y su cadena de valor genera muchos puestos de trabajo.
Por otro lado, ya estamos planificando la siembra de trigo y las condiciones no son demasiado favorables. Los precios de la producción están gravemente influenciados por las continuas intervenciones al mercado. La doble imposición de cupos y derechos de exportación solo ha logrado que el productor cobre precios no compensatorios por el trigo y esto pone en duda la nueva siembra. Esta política de precios le ha costado mucho dinero al productor.
Aunque las condiciones actuales no son favorables y reina la desconfianza hacia el gobierno, algunos vamos a seguir apostando al campo porque creemos en un posible futuro mejor, sabemos que los alimentos que producimos son necesarios y somos conscientes de nuestra función social, más allá de la política y del mercado. Esa riesgosa actitud positiva es la que nos permitió sobrevivir, crecer y enfrentar esta aventura de ser productor agropecuario en la República Argentina. No perdamos otra oportunidad.
lunes, 9 de marzo de 2009
Signos vitales renovados
Pasó la sequía, llegaron las lluvias y la recuperación de algunos cultivos renueva la esperanza de una cosecha importante. Estamos aplicando fungicidas en soja, sembrando pasturas, picando forraje para silo, iniciando la trilla del maíz, podría decirse que la situación se normalizó. Un mes atrás todo era sequía y desánimo.
Por otro lado, la pasada Expoagro, demostró que es posible seguir apostando a la Argentina agro-productiva que todos anhelamos. La muestra reflejó el inagotable espíritu innovador, el liderazgo tecnológico, los avances existentes y los que dentro de muy poco tiempo estarán disponibles para el productor. La confluencia de productores, industriales y proveedores del campo en la exitosa muestra del campo, nos muestra que hay quienes siguen imaginando un futuro mejor.
Los políticos también dijeron presente, una delegación muy nutrida de representantes de distintos partidos se dio cita en la exposición como muestra de un apoyo cada vez más nutrido al sector.
En otro orden de cosas, el acuerdo firmado la semana pasada por los representantes del campo y el gobierno es un paso importante, sin duda. Más allá de lo poco satisfactorio que resultó para gran parte de las “bases”, el acuerdo firmado en presencia de nuestra presidente, no es un asunto menor, hay un cambio de actitud manifiesto del poder político. Resta esperar que las medidas y los acuerdos firmados sean rápidamente puestos en marcha y se siga por el camino del diálogo, que sin duda, es el camino más aconsejable.
Por otro lado, la pasada Expoagro, demostró que es posible seguir apostando a la Argentina agro-productiva que todos anhelamos. La muestra reflejó el inagotable espíritu innovador, el liderazgo tecnológico, los avances existentes y los que dentro de muy poco tiempo estarán disponibles para el productor. La confluencia de productores, industriales y proveedores del campo en la exitosa muestra del campo, nos muestra que hay quienes siguen imaginando un futuro mejor.
Los políticos también dijeron presente, una delegación muy nutrida de representantes de distintos partidos se dio cita en la exposición como muestra de un apoyo cada vez más nutrido al sector.
En otro orden de cosas, el acuerdo firmado la semana pasada por los representantes del campo y el gobierno es un paso importante, sin duda. Más allá de lo poco satisfactorio que resultó para gran parte de las “bases”, el acuerdo firmado en presencia de nuestra presidente, no es un asunto menor, hay un cambio de actitud manifiesto del poder político. Resta esperar que las medidas y los acuerdos firmados sean rápidamente puestos en marcha y se siga por el camino del diálogo, que sin duda, es el camino más aconsejable.
viernes, 27 de febrero de 2009
Nuevas discusiones, viejos problemas
Nuevas discusiones recuerdan viejos problemas, parece que no aprendimos y seguimos tropezando con la misma piedra.
Los problemas no resueltos que agobian a la producción agropecuaria no encuentran solución en su dirigencia. Las amenazas cruzadas y las peleas de cotillón que adornan miles de páginas crean más incertidumbre y nada parece corregirse.
Deberíamos abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor, la realidad visible es que tenemos menos vacas, menos leche, menos maíz, menos trigo, menos...esperanzas. Salir hoy al campo es encontrarse con una marea verde de soja que se extiende mas allá de lo que los ojos pueden ver.
La soja se ha convertido en el refugio de los productores y esto es por necesidad no por capricho. El grano que produce "el yuyo soja" se ha convertido en capital de trabajo y en moneda de cambio para cubrirse de arrendamientos pactados en soja, de insumos a pagar en canje por soja y de la falta de financiamiento externo.
Estamos en el momento de planificar actividades y me pregunto cómo haremos para presupuestar y poder tomar decisiones correctas. En estos escenarios de altísima incertidumbre, de improvisación al andar, se planifica por "corazonadas", por intuición, porque "así debe ser", porque debemos continuar "a pesar de". Seguimos elaborando presupuestos y planificando actividades por que es mejor contar con estas herramientas de decisión aunque sea imposible redactarlos con certeza. Saber elegir el camino a recorrer es importante, pero más importante es la manera de andarlo y ahí está el secreto, en hacer lo que uno mejor sabe y puede, de la mejor manera. Continuamos porque trabajar y producir son hábitos y no cambian.
No se necesitan culpables, se necesitan soluciones.
Los problemas no resueltos que agobian a la producción agropecuaria no encuentran solución en su dirigencia. Las amenazas cruzadas y las peleas de cotillón que adornan miles de páginas crean más incertidumbre y nada parece corregirse.
Deberíamos abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor, la realidad visible es que tenemos menos vacas, menos leche, menos maíz, menos trigo, menos...esperanzas. Salir hoy al campo es encontrarse con una marea verde de soja que se extiende mas allá de lo que los ojos pueden ver.
La soja se ha convertido en el refugio de los productores y esto es por necesidad no por capricho. El grano que produce "el yuyo soja" se ha convertido en capital de trabajo y en moneda de cambio para cubrirse de arrendamientos pactados en soja, de insumos a pagar en canje por soja y de la falta de financiamiento externo.
Estamos en el momento de planificar actividades y me pregunto cómo haremos para presupuestar y poder tomar decisiones correctas. En estos escenarios de altísima incertidumbre, de improvisación al andar, se planifica por "corazonadas", por intuición, porque "así debe ser", porque debemos continuar "a pesar de". Seguimos elaborando presupuestos y planificando actividades por que es mejor contar con estas herramientas de decisión aunque sea imposible redactarlos con certeza. Saber elegir el camino a recorrer es importante, pero más importante es la manera de andarlo y ahí está el secreto, en hacer lo que uno mejor sabe y puede, de la mejor manera. Continuamos porque trabajar y producir son hábitos y no cambian.
No se necesitan culpables, se necesitan soluciones.
lunes, 23 de febrero de 2009
Concepciones diferentes
En Argentina, cuando hablamos de “campo”, hablamos de un sector de la economía nacional que se dedica a la producción agropecuaria.
El concepto "campo" agrupa gente con identidad y pertenencia a la tierra y se relaciona indiscutiblemente con el “interior” del país.
Ser gente de "campo" no implica la tenencia de la tierra debido a las nuevas formas organizativas y asociativas entre propietarios de la tierra, contratistas y profesionales.
Estas nuevas formas de organización permitieron integrar procesos, mejorar la productividad y aumentar la rentabilidad de los sistemas productivos, a su vez ampliaron el concepto de “campo”, que ya no solo incluye a productores agropecuarios, sino también, a profesionales, proveedores de servicios, de insumos y a una vasta red de actores que giran alrededor de la producción agropecuaria o agroindustrial.
Podríamos ir más allá y decir que el “campo” hoy está representando al interior del país que vive de la producción agropecuaria. Es fácil entender porque el “interior” defiende tanto al “campo”.
El gobierno parece entenderlo de otra manera, habla de sectores de la economía nacional que defienden intereses particulares, lo ve de una forma simplificada.
Aunque estemos en veredas opuestas y no compartamos la misma idea de “campo” que el gobierno, debemos respetar reglas de convivencia y llegar a un diálogo libres de prejuicios, ideologías y personalismos.
El problema a solucionar requiere de madurez por estar agravado por una crisis internacional sin precedentes y un oscuro escenario económico para la sociedad en conjunto.
El concepto "campo" agrupa gente con identidad y pertenencia a la tierra y se relaciona indiscutiblemente con el “interior” del país.
Ser gente de "campo" no implica la tenencia de la tierra debido a las nuevas formas organizativas y asociativas entre propietarios de la tierra, contratistas y profesionales.
Estas nuevas formas de organización permitieron integrar procesos, mejorar la productividad y aumentar la rentabilidad de los sistemas productivos, a su vez ampliaron el concepto de “campo”, que ya no solo incluye a productores agropecuarios, sino también, a profesionales, proveedores de servicios, de insumos y a una vasta red de actores que giran alrededor de la producción agropecuaria o agroindustrial.
Podríamos ir más allá y decir que el “campo” hoy está representando al interior del país que vive de la producción agropecuaria. Es fácil entender porque el “interior” defiende tanto al “campo”.
El gobierno parece entenderlo de otra manera, habla de sectores de la economía nacional que defienden intereses particulares, lo ve de una forma simplificada.
Aunque estemos en veredas opuestas y no compartamos la misma idea de “campo” que el gobierno, debemos respetar reglas de convivencia y llegar a un diálogo libres de prejuicios, ideologías y personalismos.
El problema a solucionar requiere de madurez por estar agravado por una crisis internacional sin precedentes y un oscuro escenario económico para la sociedad en conjunto.
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